El pastor alemán “Beck” estaba muy nervioso cuando llego a casa el pequeño gato naranja “Bleu“. “Beck” necesitó de toda una semana para darse cuenta que lo único que quería hacer “Bleu” era jugar, desde entonces han sido los mejores amigos.

En el momento en que se realiza este vídeo han transcurrido seis meses. En estos meses, se han hartado de jugar como si se estuvieran peleando, persiguiéndose uno al otro, y abrazándose mutuamente.