La adolescencia en los perros

¿Convives con un perro en esa edad?

Entonces ya sabes a qué me refiero.

Gracias a Dios, no dura para siempre.

¿Te acuerdas?

Todos recordamos la adolescencia.

Ese momento turbulento y hormonal en el que estás descubriendo quién eres y cómo ser más independiente, sin dejar de depender de tus padres.

Los adolescentes experimentan cambios de humor, mayor irritabilidad y mayor conflicto con sus padres.

¿Recuerdas qué cosas te ayudaron a  ti a superar con éxito tu propia adolescencia?

¿Por qué es problemática la adolescencia y la pubertad en los perros?

En una investigación se hicieron las siguientes observaciones:

El comportamiento conflictivo se evaluó dando la señal  de sentarse  a los perros adolescentes y observando su respuesta.

Las señales fueron dadas tanto por un cuidador como por una persona desconocida.
Se hizo la prueba en perros de 5 meses y a los 8 meses.

Los perros respondieron menos a las señales dadas por su cuidador, durante la adolescencia (a los 8 meses) que en la pre adolescencia (a los 5 meses).

De hecho, la diferencia era bastante grande:

Los perros  adolescentes (8 meses) tenían el doble de probabilidades de ignorar la señal de “sienta” que los cachorros  de 5 meses …

¿Pero quieres saber lo más curioso?

“¡No hubo diferencia entre las dos edades cuando la señal fue dada por una persona desconocida!

De hecho, para la persona desconocida, la respuesta del perro a “sentarse” realmente mejoró.

Sobre este cambio tan llamativo, los autores de la investigación señalaron:

“ el hecho de que los perros respondan mejor con personas desconocidas durante la adolescencia y peor con su cuidador, sugiere que hay algo más complicado que los cambios en el cuerpo que ocurren durante la adolescencia.”

Los estudios recientes nos dicen que el apego afecta el comportamiento del perro.

Sugieren que los perros son menos cooperativos con sus cuidadores durante la segunda mitad del año y que este comportamiento puede ser particularmente pronunciado en perros que tienen un apego inseguro a sus dueños.

Se ha descubierto que los perros con un comportamiento que indicaba que estaban estresados por la separación de su cuidador principal también eran cada vez más desobedientes hacia esa misma persona.

Este hallazgo es similar al de la investigación en humanos, donde el aumento de los conflictos con los padres durante la adolescencia se ha asociado con vínculos inseguros.

Esto implica que  las familias que ya están luchando con su cachorro probablemente tendrán aún más desafíos durante la adolescencia. Necesitarán mucho apoyo.

Desafortunadamente, es en la adolescencia cuando muchos de los perros acaban en un refugio ya que los dueños no son capaces de gestionar esta etapa complicada.

Por otro lado, la conducta problemática provoca el uso de métodos de entrenamiento basados en el castigo, o simplemente que el dueño se dé por vencido y deje de entrenar a su perro y lo descuide por completo.

Con un poco de esfuerzo extra y mucha empatía y paciencia, lo vais a superar juntos.

¿Qué podemos hacer para pasar esta etapa lo mejor posible?

Es importante no dejar nunca de fomentar la relación, entrenar a tu perro y satisfacer sus necesidades.

¡Solo entonces tendrás un  perro con el que es mucho más fácil vivir!

Vamos por partes:

Fomentar la relación

Existe un  estudio que  sugiere que la relación entre el perro y el dueño juega un papel esencial.

Por lo tanto, fortalecer el vínculo con su perro puede ser útil.

Trate de fomentar experiencias positivas.

¿Hay cosas que disfruten los dos?

¿Hay cosas nuevas y divertidas que puedan hacer juntos?

¡Establece pequeñas metas y celébralas!

Continúe entrenando durante este período

Esto es muy, muy importante.

Realmente, la “capacidad de entrenamiento” puede disminuir durante este período, pero dejarlo y renunciar por completo a ello sin duda empeorará las cosas.

No es que los perros sean completamente imposibles de educar durante este período.
¡Para nada!

Simplemente es más difícil que en el resto de su vida, porque en esta etapa pasan por un momento de cambios hormonales, igual que nosotros cuando éramos adolescentes.

Por algo se la conoce también como la segunda etapa de “miedos”.

Sin embargo, el entrenamiento continuo durante este período ayudará a reducir la frecuencia e intensidad de los conflictos cuando ocurran.

Asegúrese de que el perro satisfaga sus necesidades.

Esto significa ofrecerle la  oportunidad de realizar comportamientos normales de perro (olfatear, jugar con otros perros amistosos, masticar, jugar contigo, descansar, juegos mentales etc.) y la capacidad de hacer ejercicio.

Lo ideal sería que tu perro tuviera la oportunidad de poder hacer ejercicios sin la correa y en un área segura y cercada.

Si queremos promover el bienestar de nuestros perros y mantenerlos en sus hogares,
 ¡es importante que los dueños de perros tengan acceso a esta información!

Ref: https://royalsocietypublishing.org/doi/10.1098/rsbl.2020.0097

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